En el área central del imponente Valle Calchaquí se extiende la zona vitivinícola tucumana. De clima frío en invierno, caluroso en verano y mayormente seco, es favorecida por una alta exposición al sol ya que 350 días al año son soleados con vientos suaves permanentes de norte a sur. Su suelo es franco arenoso a pedregoso, permeable, suelto, limpio y profundo en toda su extensión, alcalino pero no salino. Es una de las zonas de producción vitivinícola más altas del mundo. Se caracterizan por ser vinos fuertes, gran estructura de aroma y color.

Los viñedos del valle se plantan desde fines del  siglo XVI, y desde fines del siglo XIX se elaboran vinos para el mercado. La tradición vitivinícola tiene más de 130 años en los Valles Calchaquíes

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